Esto no es un gorila
Dejadme que os cuente una historia de amor.
Todos conocemos la historia de Tarzán, y su inseparable Chita. Tarzán y Chita, siempre juntos, jungla arriba, jungla abajo… y claro, el roce hace el cariño y qué pasa, que Tarzán tiene sus necesidades fisiológicas y a falta de pan buenas son tortas. Y Chita por su parte, que tonta no es, pues siempre le había hecho ojitos a esa especie de mono metrosexual que siempre iba tan depiladito y afeitadito y tapadorrabito. Obviemos el resto de explicaciones.
Un buen día, de pronto, llega una muchacha inglesa metomentodo que se va a estudiar la vida de los gorilas, cual vulgar paparazzi, como si no tuviera otra cosa que hacer. El resto es de sobras conocido… chica conoce chico, chica y chico se enamoran y qué bonito es el amor.
¿¿¿Y Chita qué??? ¿Es que nadie piensa en los simios?
Pues Chita, viendo que tres eran multitud, cayó en una profunda depresión, durante la cual se iría poco a poco obsesionando con reconquistar a su hombre, y empezó a hacer dieta y ejercicio. Se obsesionó tanto con el ejercicio que comenzó a tomar anabolizantes y esteroides, y cuando creyó que estaba preparada, fue a por Tarzán.
Un paparazzi nos facilitó este escalofriante documento gráfico
Analicemos la fotografía. En el centro de la fotografía encontramos a Tarzán y a Chita. ¿Qué por qué es Chita y no un gorila? Pues obviamente, porque tiene a su familia y amigos detrás (a quienes ya había hablado más de una vez de su maravilloso novio y había comentado planes de boda), y son chimpancés; si fuera un gorila, vendrían sus amigos gorilas a animarle, ¿no?. Pues eso. Otra cuestión evidente es que la mano izquierda del simio va directa hacia la entrepierna del humano. Así de primeras, parece simplemente un acto de venganza “te voy a arrancar los huevos, por cabrón”, pero a la vez la mano derecha está acariciando con tremenda ternura el muslo de Tarzán.
Hagan sus apuestas.
(Y feliz Día del Disfraz de Gorila)
Este es un post coproducido por Flabistanon y Kiryë